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sábado, 15 de julio de 2017

Buenas noches. Somos



Somos hijos de las circunstancias en las que hemos vivido y de la educación que hemos recibido. 

Y somos padres de lo que queremos ser. 

Buenas noches.


sábado, 24 de junio de 2017

Buenas noches. El tránsito




Nacemos perfectamente inútiles. Si no nos ayudan a vivir, nos morimos pronto. Todos nos tienen que ayudar, desde quienes hacen los vestidos a quienes fabrican los potitos, pasando por quienes saben curar enfermedades. Pero especialmente son nuestros padres, que se supone que nos han traído voluntariamente a este mundo, quienes deben cuidarnos con mayor intensidad. El parto nos da la existencia, pero son nuestros padres quienes deben darnos la vida: alimentarnos, querernos, educarnos, orientarnos y prepararnos para convertirnos en seres humanos libres.

Durante la juventud tendríamos que dedicarnos a ver los diversos caminos por los que podríamos transitar, para elegir, con arte y con sensatez, lo que entendiéramos que es mejor para nuestro desarrollo humano. Es un periodo de inversión, de mucho trabajo, de acumulación de toda la preparación posible para llegar a la meta de humanizarnos. Es el momento de descubrir los valores -no solo el amor-, las culturas, las artes, el mundo.

La madurez es la etapa en la que tendríamos que poner en práctica todo lo que hemos descubierto, en el que deberíamos crecer en todas nuestras dimensiones, sintiendo en toda su amplitud que los demás están también ahí, además de la pareja y de la familia. Es el momento de devolverle a la vida lo que antes ella nos ha dado, gracias a lo cual somos lo que somos. A lo largo de la madurez, si los demás nos lo permiten, podemos llegar a ser lo que queremos ser. Tan importante como esto me parece que es no perder de vista nuestra finitud, el hecho innegable de que en algún momento nos moriremos, que la muerte está escrita en las entrañas de la vida. Siempre he vivido esto como el argumento que me ha suministrado más ganas de vivir, más urgencia por vivir lo más intensamente posible, sin perder el tiempo.

Llega un momento en el que, sin que nos demos excesiva cuenta, el cuerpo comienza lentamente a flaquear, a perder su lozanía, a tener impedimentos en un lugar o en otro. Si nuestra formación humana ha sido la adecuada, nuestra mente debería mantenerse siempre abierta, joven, creadora, dispuesta a seguir aprendiendo. Creo que hay que estar voluntariamente muy alerta para que nuestra mente no pierda la frescura y las ganas de vivir que a veces intenta quitarnos el cuerpo. No me gusta llamar vejez a este estado vital. Yo, al menos, no aspiro a convertirme en un viejo, pero sí en un anciano -aunque no tengo ninguna, pero ninguna, prisa en conseguirlo. Los viejos hablan de “sus tiempos”, pero los ancianos, como cualquiera, sólo tienen el tiempo en el que viven. Los viejos están centrados en su inutilidad. En cambio, los ancianos siguen viendo el mundo como algo más importante que su propia existencia. Los viejos no tienen ganas de vivir y los ancianos, sí. Los viejos solo piensan en la muerte. Los ancianos quieren vivir hasta el instante antes de morirse.

Un anciano con la mente joven entiende bien que llega un momento en su situación vital en la que debe situarse voluntariamente en un segundo plano. Tiene que vivir, pero tiene que dejar vivir también a los demás. Insisto en lo de la mente joven. Si a lo largo de su vida no se ha preocupado nunca por formarse una mente así, lo normal es que sufra luego. Para vivir es indispensable que al anciano le ayuden, porque poco a poco va teniendo tantas necesidades como cuando era un niño pequeño, pero me parece importante observar que esas necesidades son distintas. Requiere cariño, como todos lo necesitamos, pero no es el cariño constante, cercano y tan ligado a los padres, como le ocurría en la infancia. Necesita cuidados, pero los de los hijos no suelen ser los más eficaces. No tienen derecho a que los hijos hipotequen sus vidas para cuidarlos. A este mundo entiendo que se traen hijos, no futuros enfermeros. Es vital que entendamos que debemos retirarnos del puente de mando, de la cumbre de la familia, y que tenemos que situarnos en un lugar en el que nos cuiden, pero sin molestar, sin impedir vivir a nadie, sin exigencias, sin ser una molestia para nadie. Creo que hablar con los hijos con naturalidad de estas cosas sería muy importante para lograr una convivencia razonable, pacífica y humana. No solo hay que estar constantemente aprendiendo a vivir. También hay que aprender a morir.

Buenas noches. Y perdón por el rollo tan largo, pero es que hay días en los que no se tiene fina la capacidad de síntesis. Si te apetece opinar sobre este texto, puedes hacerlo aquí o en casalfernandezmanuel@gmail.com 



viernes, 10 de marzo de 2017

Buenas noches. Suegras


He pasado hoy junto a mujeres jóvenes que hablaban en ese volumen alto que cada vez se usa más. Una de ellas decía:
“Desde que he parido, cada vez aguanto menos a mi suegra. Hasta mi marido le tuvo que llamar la atención ayer.”

Las personas viejas son las que creen que ya han llegado a su meta, que ya se lo saben todo y que ya no tienen nada nuevo que hacer en la vida. Y, sin embargo, si uno no quiere incordiar ni tener que sufrir las protestas de los demás, lo que tiene que hacer es no dejar de aprender nunca. Hay que aprender cada día a ser madre -y padre-, a ser hijo, a ser suegra, a ser nuera y a ser persona. 

Buenas noches.

martes, 31 de enero de 2017

Buenas noches. Discriminaciones


Conozco a padres y madres que intentan que sus hijos se instruyan en espacios en los que no hay inmigrantes, ni pobres, ni personas diferentes, ni chicos -si son chicas- ni chicas -en el caso de los chicos. Creen que así van a conseguir una educación mejor para ellos, pero lo que logran es que luego no estén preparados para vivir humanamente en un mundo real y que tengan que sobrevivir discriminando. 

Buenas noches.


viernes, 6 de noviembre de 2015

Buenas noches. No al machismo 10




Decidle, por favor, a vuestros hijos varones, queridos padres y madres, que no tienen derecho a controlar a las mujeres de quienes crean estar enamorados. 

Les debe quedar muy claro que ni a través del teléfono móvil, ni de la forma de vestir ni de las amistades pueden ejercer ningún gobierno ni ninguna imposición sobre ninguna mujer. 

Si no hay respeto a la mujer, no puede haber igualdad y, por tanto, tampoco puede haber amor. 

Buenas noches.

sábado, 26 de septiembre de 2015

domingo, 20 de septiembre de 2015

Vaya birria de mundo



Vaya birria de mundo estamos construyendo. Menos mal que yo intento montármelo como mejor me parece, porque si cayera en la mediocridad que observo -y no creo que me libre de que algo se me pegue- estoy seguro de que no sería ni medianamente feliz.

Como todos los días, he ido a andar. Hoy han sido casi dos horas. 8 km. y medio. Cuando venía de vuelta, un niño y una niña de unos 5 o 6 años jugaban a la pelota con un balón como los de fútbol en plena acera. No les importó lo más mínimo que estuviera pasando yo: ellos seguían. Como por poco no me dieron un balonazo, les dije que aquél no era sitio para jugar, sino para andar, para pasear. El niño puso cara de no entender que lo que le decía fuese razonable y casi se ofendió. Yo seguí mi camino pensando en dónde estarían sus padres. Enseguida oí que los niños corrían calle abajo. Miré por si había pasado algo y vi un coche parado, el balón en medio de la calzada, el niño ya había cruzado la calle y estaba al otro lado de la acera y la niña intentaba dirigir el tráfico diciéndole al coche parado que siguiera adelante. De los padres o de las madres no tuve noticia en todo el episodio. Supongo que, al igual que sus hijos, estaban salvajes y, además, idiotas. No creo que tuvieran la menor noción de que existen normas que hay que cumplir, que hay que ir enseñando a los niños a ser prudentes y que no pueden hacer en cada momento lo que les dé la gana, lo que les pida el cuerpo. Esto no es más que una fábrica de salvajes y de inútiles. Los mandé a todos a hacer puñetas y seguí mi camino disfrutando del maravilloso Sol que la Naturaleza nos ha regalado hoy.


Cuando, ya en casa, he enchufado el ordenador, he tomado el suplemento de hoy de El País. Como siempre, he empezado a leerlo por el final. En este caso, por el artículo deJavier Marías. Me ha confirmado que este mundo es una birria. Y estoy convencido de que las birrias se transforman con mucha facilidad en mierdas.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Buenas noches. Padres e hijos




Últimos días del verano. La una y media de la madrugada. En el pequeño jardín interior rodeado de viviendas varios niños juegan, corren y lanzan gritos que parecen alaridos de fieras salvajes. No les importa que haya personas durmiendo. Ni a ellos ni a sus padres ni a sus madres, a quienes no se les ve. Han (mal)educado a estos pobres seres sin normas, dejándoles que hagan lo que les dé la gana y cuando prefieran. Estos niños y niñas hablan como viejos tabernarios, hacen lo que está prohibido y campan a sus anchas por la vida. Poco a poco, a medida que vayan creciendo, sus familias irán sufriendo cada vez más. Sufriremos todos, porque tendremos que seguir aguantando sus caprichos cada vez gruesos. No solo me preocupa el futuro del país con una juventud así, es que me preocupa ya este presente de padres y madres ausentes y de una educación olvidada.

Buenas noches.

domingo, 19 de octubre de 2014

- Lo que veo cuando miro. Padres y madres




Cada vez estoy más harto de tantos padres y de tantas madres de mentira que tienen hijos e hijas de verdad. 

Buenas tardes.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Buenas noches. No es necesario



No es necesario que tengas una bici, pero si la tienes, debes cumplir, como todo el mundo, las normas de tráfico, sin molestar a nadie, sin hacer carreras por las aceras, sin poner en riesgo a ningún transeúnte, sin cruzar montado en tu bici y a una velocidad mayor que la del peatón por los pasos de cebra. Debe parecer siempre que encima de tu bici va un ser humano.

No es necesario que tengas un perro, pero si lo tienes, no debes tratarlo como si fuese tu esclavo, ni mucho menos maltratarlo, ni debes dejar sin recoger sus necesidades en medio de la acera, debes evitar que moleste a los viandantes, debes acostumbrarlo a que tenga un comportamiento adecuado y que sea un perro feliz. Tienes que intentar que todos piensen que el dueño del perro es un verdadero ser humano.

No es necesario que tengas un hijo, pero si lo tienes, debes educarlo, tienes que procurar que adquiera costumbres positivas, constructivas, generosas y civilizadas. Tienes que inculcarle valores humanos, no sólo económicos. No se trata sólo de darle de comer y de pagarle unos estudios, sino de ayudarle a que llegue a ser lo que es, un ser humano pleno. Procura que conozca lo mejor posible el mundo en el que vive y cómo deben ser sus relaciones con las demás personas y con todo lo que hay. Que todos podamos pensar que los padres de tu hijo son verdaderos seres humanos.


Buenas noches.

lunes, 20 de enero de 2014

Buenos días. Dónde estar





Quizás debamos estar más cerca de los hijos que de los padres, de los jóvenes que de los viejos, pero escuchándolos a todos. Buenos días.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Buenas noches. ¿Quién educa aquí?





Pero ¿quién educa en este país? Aquí no paran de nacer niños, pero ¿quién los educa?

Conozco a padres ejemplares, magníficos, que saben que traer a un niño a este mundo significa ayudarle a que crezca como ser humano, no como una simple masa de carne alimentada. El problema es que el número de estos padres que ejercen de tales es muy escaso. Una multitud de ellos no tienen ni idea de lo que se podría hacer. Son progenitores, pero no padres. Como educadores están de vacaciones desde hace ya mucho tiempo.

¿Educan los profesores? El papel educativo de los profesores siempre he creído que era muy secundario. No es que no tengan que educar, pero su labor es peculiar. Un profesor debe aclararle a los alumnos, por ejemplo, que no deben abusar de los gusanitos ni de la pastelería industrial, porque no son comidas sanas y pueden traerles consecuencias perniciosas para la salud. Debe explicarles también el porqué, es decir, que son insanas porque tienen mucho colesterol y eso es grave para la salud. Pero si educar es crear hábitos buenos en el niño, acostumbrarlo a que actúe bien, eso no lo puede hacer el profesor, porque no puede controlar y cuidar de que el niño adquiera el hábito saludable y bueno de no comer esas porquerías. Eso es cosa de los padres. Y si los padres no actúan, de poco servirá lo que diga el profesor. El profesor puede y debe aclarar las ideas y colaborar así en la creación de buenos seres humanos y de buenos ciudadanos. Pero nuestros estúpidos gobernantes están quitando de los planes de estudios todas las asignaturas que se encaminen a este objetivo. En lo que creen es en un ser que debe saber matemáticas, pero que no es necesario que sepa pensar, ni ser libre, ni que crea en la igualdad ni en la democracia ni en el poder de la crítica. Prefieren una especie de máquina infrahumana. Y la sociedad los tolera e, incluso, los aplaude.

¿Educa la televisión? Yo creo que más de lo que se cree, pero más que educar, deseduca. No sólo por los contenidos que aparecen en ella, zafios, estúpidos y alienantes la mayor parte de las veces, sino por el estilo de sensibilidad que impone la televisión. Si te fijas bien, en la televisión todo discurre a una velocidad endiablada, no hay un ritmo que favorezca el pensamiento, sólo se valora lo llamativo, lo espectacular. Cuando alguien habla, tiene que hablar poco, para que no se aburra nadie. La atención está acostumbrada a fijarse sólo en lo que se mueve y en la pantalla todo se mueve. Cuando un alumno se pone delante de un libro, que ni se mueve él ni se mueve nada dentro de él, es incapaz de fijar la atención y ni comprende ni aprende. Si observamos la cantidad de horas que un niño o un joven o un adulto pasan delante de la televisión, acostumbrando al cerebro a estas maniobras absurdas, se echa uno a temblar.

¿Quien educa aquí, entonces? No lo sé. Buenas noches.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Elegancia 88





Hay quienes confunden la buena educación de sus hijos con que saquen buenas notas. Ambos, padres e hijos, lo tienen ya todo perdido.

sábado, 29 de junio de 2013

Buenos días. Se copia lo que se ve




Cuanto más joven se es, más se aprende copiando lo que se observa en la vida. Cada vez que veo un joven actual y pienso en lo que ve por la televisión, en las actitudes que él ve todos los días y que cree que son normales, en el nivel ético de los personajes públicos que observa y en los comportamientos sociales que tenemos que soportar y que él interioriza, se me abren las carnes. Si, además, veo a esos padres y madres tan perdidos, tan sin saber qué hacer, sin la menor noción de lo que es educar a un hijo y sin ganas de enterarse de ello, una cierta angustia se apodera de mí. ¿Se dan cuenta estos corruptos de esta época de que hay niños delante? ¿Saben que su comportamiento puede ser un modelo para personas sin demasiado criterio? Si estudiaron Filosofía y entendieron a Kant -no lo creo-, ¿no piensan que si todos tuvieran la misma actitud que ellos, esto sería un desastre? ¿Tan poca humanidad son capaces de almacenar debajo de los pelos? Y, en medio de todo, Wert, adocenando a las masas. El desastre nacional.

Límpiate bien de todo esto antes de cerrar los ojos y de despedirte del día. El mundo te necesita con criterio, con la mente limpia y con ganas de humanidad. Reparte todo lo bueno que puedas almacenar entre la gente querida y descansa bien. Buenas noches.

domingo, 23 de junio de 2013

La mala educación




Un niño mal educado es el fruto lógico de unos padres mal educados. Los hay a miles. A cientos de miles. Hoy he visto a una niña que, en una exposición de fotografías, aporreaba una de ellas con una botella de agua. La madre, que la veía, se limitó a decir: 'Lola, deja eso'. Así está el país.

martes, 11 de diciembre de 2012

Lo que se ve. Explicar




Vivir consiste en intentar convertirse en un ser humano y en procurar humanizar el mundo en el que se vive. La herramienta más conveniente y necesaria para este proyecto en la situación actual creo que es la explicación racional de todo lo que nos afecta.

Así, los padres deberían basar su autoridad y el proceso de educación de sus hijos, si quieren hacer de ellos hombres y mujeres maduros, en la explicación de todo lo que le vayan diciendo. La mejor manera de lograr que un hijo cumpla una norma es intentar que la entienda y que la vea razonable.

Lo mismo vale para los profesores. El vicio de más peligro en la escuela es el de fomentar el aprendizaje memorístico a costa de la comprensión racional de lo que se estudia. ¿De qué le vale a un alumno aprobar si resulta que no se ha enterado de nada de lo que ha estudiado?

Los políticos, por su parte, en esta coyuntura actual tan dura, en la que la política se echa de menos en medio del imperio de la economía, deberían practicar el arte de explicarle con claridad y con honestidad al pueblo lo que hacen y lo que pretenden hacer. Si los ciudadanos se acostumbraran a racionalizar sus opiniones y a formarse una idea argumentable de lo que les ocurre, seguramente estarían en condiciones de descubrir lo que ahora no ven y de emitir un voto mucho más consciente que el actual. Claro que la derecha jamás fomentaría esta racionalidad ciudadana, porque sería el principio del fin de sus engaños y de las maniobras que usa para obtener sus privilegios.

Nosotros mismos deberíamos dejarnos ya de creer en teorías sobrenaturales, en lo que dicen por la televisión o en los prejuicios que desean meternos en la cabeza, para intentar entender argumentalmente lo que ocurre y lo que nos ocurre. Menos creer, más explicar y más saber sería una buena manera de crear un país más vivible, por ser más humano.

martes, 7 de febrero de 2012

Pobres hijos



Los padres no los educan. No saben qué decirles ni qué hacer con ellos. Les dan de comer. Si pueden, les ponen la tele delante y, si es posible, el ordenador, y ahí acaba su labor. Para el resto dicen que está la escuela. Y la escuela educa, claro, pero no puede crear buenos hábitos, no puede sustituir a los padres. Además, el PP procura que los asuntos morales y éticos no se den en la escuela. A lo sumo, que les den normas que tengan que obedecer sin saber por qué y sin entender nada de lo que deban ser sus comportamientos. Sobre todo, que no piensen, que no razonen, que no adquieran capacidad crítica, que no descubran nunca en qué consiste ser un ciudadano, un ser humano en la ciudad.

lunes, 14 de febrero de 2011

Matar al padre


Hay que matar al padre. O a la madre. Quiere decir que para que logres ser tú, para que consigas ser autónomo/a, tienes que criticar el modelo que te transmitieron, ver si te vale o no a ti y decidir lo que tú vas a ser. Y cortar los lazos que te paralizan, que te impieden volar.

No todo el mundo mata al padre o a la madre. Muchos se limitan a reproducir el esquema que han mamado. Lo que hacen es agrandar el error en unas circunstancias, además, muy diferentes.

No por matar a los padres hay que dejar de quererlos.

Cuando seas padre o madre, procura no imponer tus modelos. Ayuda a que tus hijos encuentren el suyo, aunque no te guste. ¿Quién eres tú para que te guste o no su modelo?

Seas padre, madre, hijo o hija, procura dejar vivir. Que tu muerte sea lo más suave posible.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Frutos de este siglo / 2



¿Qué es lo que no querrá oír con los auriculares puestos todo el día en los oídos?

lunes, 29 de noviembre de 2010

Frutos de este siglo / 1



¿Cómo le irá a éste en el colegio? Me está costando una pasta enorme. A ver si una noche de estas lo despierto y que me lo cuente.