sábado, 29 de noviembre de 2014

Buenas noches. Frescura



La señora del asiento de atrás, en el autobús, dice que no habla con sus vecinas porque son muy jóvenes y ya tienen otra manera de ver las cosas.

Cuando yo tenía pocos años, me gustaba hablar con gente mayor -sobre todo, escucharles-, porque eran personas que siempre tenían cosas nuevas que decir y se aprendía con ellas. Ahora, que tengo más años, por las mismas razones, me gusta hablar con gente joven.

La vejez mental, esa que sobreviene a cualquier edad, te hace romper con el mundo, te recluye sin remedio en la propia mediocridad y te hace permanecer en esa pobreza vital que nos impide llegar a ser verdaderos seres humanos.

Creo que ni en uno mismo ni en los demás hay que mirar la edad, sino la frescura.

Buenas noches.