viernes, 11 de octubre de 2013

Buenas noches. Oficio de monseñores





Ayer fue el día grande de monseñor Gallardón, soberano con cetro del dicasterio de Justicia. Su perorata en el Congreso fue adornada con la aparición estelar de tres pares de impúdicas e inadmisibles tetas ilustradas, que lograron que su intento medieval de gobernar el cuerpo de las mujeres fuera conocido -y, es de suponer que criticado y lamentado- en medio mundo a través de las crónicas de televisión. Aunque monseñora Mato no vio nada de nada y ni siquiera sabía dónde estaba la tribuna de invitados, las ultrarrápidas plegarias de monseñora Bañez, junto con la pronta reacción de las fuerzas antitetas de la casa, lograron reducir con cuidado a tan provocativas y protestantes señoritas.

Hoy ha sido el turno de monseñor Wert, destrozador del dicasterio de Educación. En su inmensa, bruta y sorda soledad, ha sacado adelante una ley educativa rancia, deshumanizadora, muy eficaz para máquinas insensibles, pero absurda para seres humanos, marginadora, segregadora e ignorante de cómo es la situación educativa del país.

Mientras tanto, el papa Rajoy sigue paseando su nada por los mentideros de la Villa y triturando un país en el que, por lo que se ve, a su silenciosa y plasmática santidad le sobran los jóvenes, las mujeres, los enfermos, los ancianos, los funcionarios, los artistas y los pobres.

Gran día hoy también para el presidente Rouco y sus ministros. Han logrado que vuelva a recorrer España ese rancio e insoportable olor a sotana sucia y sudada desde hace meses, ese que inundaba los colegios y las calles de un país perdido en el olvido y rescatado transitoriamente por una corte de meapilas y mercaderes sin escrúpulos. Y esperan también el presidente Rouco y su Gobierno recibir puntualmente este año, como todos, las dádivas concordatales que les permitan seguir con el kiosko abierto, a la espera de las eternidades prometidas.

Por lo demás, la tranquilidad ahí fuera es la nota dominante, a la espera de que la televisión se ponga a tono y que el fútbol caliente las neuronas más propicias.

Tú, amigo o amiga, sobrellévalo con entereza. No te olvides de que hay personas en el mundo y que es importante quererlas y decírselo, para que la niebla no habite en su alma y para que las ganas de vivir no sean eclipsadas por estos bárbaros tan listos, pero tan poco inteligentes. Buenas noches.

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